sábado, 10 de abril de 2010

El día que España quedó inmóvil

Hace meses que se intuía. Se hacía difícil ver donde podían pinchar los dos grandes de la Liga española, convertida este año en una versión forrada a esteroides de la Liga escocesa. La diferencia entre Barça, Madrid y el resto de la Liga BBVA es tan grande que la clasificación parece un combate entre Godzilla y Mazinger Z en medio de un cementerio nuclear. A falta de ocho jornadas cuentan con 77 puntos con todavía 24 por disputarse. En 2007 el Real Madrid fue campeón con 76 a final de año y en 2003 con 78. El Valencia se llevó el título con 75 en 2004 y el Depor sólo necesitó 69 puntos en 2000. Guardiola dijo que era una puta barbaridad y no le faltaba razón. Se veía venir que la balanza sólo se podía desequilibrar en los duelos directos y el clásico del Bernabéu marcará y mucho la recta final de la Liga, pero con todavía 21 puntos en juego difícilmente se puede decir que el vencedor del partido ya será campeón y más cuando el Madrid tiene que recibir al Valencia o visitar al Mallorca y el Barça viajar a Sevilla y disputar el derbi contra el Espanyol en Cornellà.

Lo cierto es que desde el partido del Camp Nou el Madrid ha dado la sensación de mayor solidez, y en tramos de enero y febrero parecía capaz de pasar por encima del Barça en un duelo directo y tras la remontada frente al Sevilla los de Pellegrini parecían casi invencibles. Pero la imbatibilidad merengue no duró ni noventa minutos. La eliminación frente al Lyon ha caído sobre el Bernabéu como una bomba fétida, enrareciendo el ambiente y convirtiendo a Pellegrini en el blanco de todos los pim-pam-pums que tenían que llenar páginas de diarios y horas de televisión o radio en las largas semanas sin partidos, agenciando al chileno todos los errores del Madrid y los aciertos a jugadores bajo ese extraño régimen mediático por el que todos los problemas del club blanco tienen que quedar bien lejos del Ser Superior. Además el equipo ha dado mayor sensación de debilidad, dejando que el Sporting de Gijón o el Atlético de Madrid estuvieran a punto de darles un susto en su propia casa. En cambio el Barça, con la llegada de la Champions, ha recuperado el juego perdido en los últimos meses. Liderado por un Messi absolutamente estelar, el Barça ha asustado a media Europa tras vapulear al tercer clasificado de la Premier League (que allí sí está con opciones de ser campeón, a sólo tres puntos del líder, el Chelsea). Los de Guardiola parecen estar en su mejor momento desde que se proclamaron campeones de todo lo ganable. Así, se ha instalado la sensación de que el Barça puede poco más o menos que repetir el roto que le hizo a los blancosel año pasado. Sin embargo, como bien dice el maestro Segurola en Marca, el Madrid merece más respeto. Tiene mejores jugadores que el año pasado y, sobre todo, una defensa muchísimo más sólida. El Barça tendrá que estar a su mejor nivel para poder ganar.

Con todo el Madrid tiene más que perder que ganar. Sólo le vale la victoria mientras que el Barça con un empate se volvería a casa con la ventaja del gol average. Eliminados de la Copa del Rey por un Segunda B y fuera a primeras de cambio de una Champions League que sentían suya por jugarse la final en el Bernabéu, una derrota frente al Barça podría desencadenar la tormenta perfecta en el madridismo. Se complicaría seriamente el único título al que opta mientras ve como el máximo rival está a sólo tres partidos de poder levantar la Champions su casa. Todo tras gastarse 250 millones de euros en reforzar la plantilla. El barcelonismo, con todo el crédito ganado por el equipo la temporada pasada y con la posibilidad de ganar su cuarta Champions no acusaría tanto una derrota. Tras el duelo no tendremos campeón, pero sí una buena pista de quién lo será de aquí a ocho jornadas.

Con todos estos ingredientes, mañana se juega el partido que ha creado más expectativas en mucho tiempo. Barça y Madrid empatados a puntos; Messi, Cristiano Ronaldo; un Real Madrid galáctico que se juega todo a la carta de la Liga, un Barça en disposición de ganar la Champions en santuario blanco; un Casillas en uno de los peores momentos de su carrera, un Valdés grande como nunca; un Iniesta deshinchado, un Xabi Alonso creciente; Pellegrini bajo la Espada de Damócles, el intocable gurú Guardiola... Mañana será el día que España quedará inmóvil. Como para que queden 0-0 en un partido aburrido.

domingo, 21 de marzo de 2010

El brasileño que corría más que los coches que conducía

Las calles del principado de Mónaco estaban inundadas aquél 3 de junio de 1984. Alain Prost, subcampeón del mundo en 1983 y líder del campeonato en ese momento, sufría para mantener su McLaren sobre la pista. Por detrás un joven brasileño que disputaba su séptimo gran premio había remontado, a los mandos de un limitadísimo Toleman-Hart, desde la decimotercera plaza hasta la segunda, adelantando incluso al entonces bicampeón Nikki Lauda. Su ritmo era cuatro segundos por vuelta más rápido que el francés. En la vuelta 30, la distancia entre los dos era de quince segundos. Al final de la 31 los dos coches estaban pegados. Era evidente que el liderato del francés tenía los metros contados. Los comisarios detuvieron la carrera en la vuelta 32, poco antes de que el novato adelantara a ‘El Profesor’. En caso de pararse la carrera, la posición final es la del giro anterior a que se muestre la bandera roja, por lo que la victoria fue para Prost. En el podio, el francés respiraba aliviado. A su lado, la cara del talentoso brasileño no era la de un principiante que había quedado segundo en el mítico Mónaco, en unas condiciones imposibles y con un coche destinado a la parte baja de la tabla. Era la cara de un piloto ambicioso que sentía que le habían robado una victoria que merecía. Era Ayrton Senna y se acababa de presentar en sociedad.

En aquella carrera -además de suponer la primera piedra de la rivalidad Senna-Prost, seguramente la más intensa de la historia de la Fórmula 1- quedaron patentes las cualidades que convirtieron a ‘Magic’ Senna en uno de los mejores pilotos de la historia. Nacido hoy hace 50 años, el 21 de marzo de 1960, era atrozmente rápido, con una capacidad de concentración extraordinaria, capaz de pilotar bajo el diluvio universal con la misma facilidad que en una soleada tarde de agosto, capaz de adelantar a seis pilotos en una sola vuelta, incluyendo a Prost y Schumacher, como en Nürburgring en 1993. "Era mucho más rápido que tú conduciendo el mismo coche y tan rápido como tú, con un coche inferior", dijo Alain Prost. Y si todas estas cualidades no eran suficientes para ganar, también tenía unos defectos que le ayudaban a alcanzar la victoria: era engreído, prepotente, intolerante con sus rivales, poco escrupuloso y, si era necesario, hasta violento. No tenía suficiente con autoconsiderarse el mejor, si le molestabas te echaba a empujones de la pista. Ganó su segundo título en 1990 embistiendo por detrás a Prost en la primera curva del GP de Japón, devolviéndole la moneda al francés que un año antes se proclamó campeón tras un accidente con Senna. En 1993, tras la carrera de Suzuka, propinó un puñetazo a Eddie Irvine porque este no le había dejado pasar a pesar de llevar una vuelta perdida.

Devoto cristiano, en 1988 Senna controlaba el Gran Premio de Mónaco con tiránica autoridad, pero su orgullo le dominó y quiso doblar a su compañero de aquipo y eterno rival, Alain Prost. A doce vueltas del final estrellaba su McLaren contra los guardarraíles monegascos. Salió del coche y abandonó el circuito antes de que acabara la carrera para encerrarse en su apartamento durante dos días. De ahí surgió un Senna iluminado que mantenía charlas con Dios y que era instruido para ser mejor persona. Trabó amistad con Ron Dennis, Gerhard y Rubens Barrichello, a quien visitó cuando estaba ingresado en el hospital tras sufrir un tremendo accidente en los libres apenas unas horas antes de su propia muerte. Poco después de su fatal accidente se supo que había donado grandes cantidades de dinero a orfanatos brasileños y puso las primeras piedras de lo que más tarde sería el Instituto Ayrton Senna, que procura ayuda y educación a los niños de las favelas de Sao Paolo y Río de Janeiro y que hoy preside su hermana Viviane.

La vida del genio acabó en la curva de Tamburello, el 1 de mayo de 1994, durante la octava vuelta del fatídico GP de San Marino que jamás tuvo que haberse disputado –Roland Ratzemberger ya había perdido la vida el día anterior en la Villenueve Cuva y las leyes italianas exigían que un evento deportivo debía suspenderse en caso de que un competidor muriera-. Como si Dios, en una de esas animosas charlas que parecían tener, le hubiera dado alguna pista del destino que le aguardaba, Senna parecía extrañamente perturbado ese día, tras el tremendo accidente de Barrichello y la muerte de Ratzemberger. Antes de la carrera pasó la mañana reuniéndose con diversos pilotos con la intención de crear una asociación para exigir mejoras en la seguridad. Antes de salir a pista, apoyó sus manos en el alerón trasero de su Williams-Renault FW16 y lo contempló durante varios minutos. Subió al coche y antes de parar en la parrilla dio tres vueltas al circuito Enzo e Dino Ferrari, en vez de las dos que solía dar. Poco después perdería el control de su Williams y se estrellaría contra el muro a 310 km/h mientras marchaba, por delante de Schumacher, en primer lugar. El primer lugar que él consideraba suyo e intransferible. Tras el impacto, su característico casco amarillo se sacudió dos veces. Después, silencio.

La muerte de Senna cambió para siempre la Fórmula 1. Se mejoró la seguridad y Robert Kubica o los hermanos Ralf y Michael Schumacher pueden decir que si están vivos es gracias a las modificaciones del reglamento realizadas tras la carrera de Imola, pero también dejó huérfana de estrellas a un deporte que se quedó con Michael Schumacher como única referencia y que todavía hoy busca reencontrar una rivalidad como la que Senna protagonizó con Alain Prost, quien aseguró que la muerte del brasileño “era predecible porque él iba más rápido que los coches que conducía”.

viernes, 12 de marzo de 2010

Las maravillosas obras de un Ser Superior

Dicen los entendidos que el fútbol es un deporte de equipo, de lo que puede deducirse fácilmente que cuando se gana y cuando se pierde lo hace todo el club. Desde el delantero centro hasta el presidente, pasando por el entrenador y el utillero. No sé si tendrá que ver o no con las campañas de Marca contra Pellegrini y a favor de Benzema, pero da la sensación de que el madridismo ahora mismo quiere prender fuego al chileno y al Pipita, mientras que se ensalza a Cristiano como el único que dio la talla.

Por partes, primero recordar que la eliminación no sólo se gestó en el partido de ayer, sino también en Gerland, y allí Cristiano no sólo no dio la talla sino que además tras el gol de los franceses fue un estorbo. Quería ser el principio, el nudo y el final de todas las jugadas y eso convertía al Madrid en un equipo extremadamente previsible y fácil de defender. No deja de ser llamativo que los dos mejores partidos que he visto al Madrid este año, el de Mestalla y el de Riazor (no pude ver el del Villarreal), hayan sido sin el portugués en el campo. Es un jugadorazo, pero cuando no está el equipo combina mejor y no le busca continuamente. Ayer marcó el gol, sí (con colaboración de Lloris, por cierto), pero a partir de ahí no hizo tampoco nada más. Higuaín falló, sí. ¡Pero leches! El fútbol es un deporte que se juega con los pies, la parte del cuerpo más torpe y la más alejada de la cabeza, y en el que en realidad pesa mucho más la imprecisión que la precisión (ea, ahora parezco Lillo). De las dos que falla, la segunda es una gran parada de Lloris y la otra, en la que regatea al portero francés, se ve obligado a ajustar al palo porque por detrás llega un defensa. El argentino falla ¿hace eso de él un mal jugador? ¿hay que colgarlo de un abedul? Si empezamos a recordar pifias de grandes jugadores en partidos importantes (Raúl, Platini, Terry, el propio Cristiano...) no acabaríamos nunca. ¿Que no marca en los partidos realmente importantes? Será porque desde que lleva en el Madrid ha tenido ocasión de jugar tantas finales. Y recuerdo que el pasado 2 de mayo, glorioso día, Higuaín marcó un gol que puso al Real Madrid a sólo un punto del Barça y que bien podría haber valido una Liga si el equipo hubiera sido más sólido ¿o eso es culpa sólo suya?

Pasamos a un entrenador que no supo reaccionar a un cambio táctico y de actitud del Lyon y que en la ida tampoco hizo el mejor planteamiento posible. El juego que desarrolla el equipo lo lleva a ser tremendamente contundente pero también tremendamente vulnerable y eso es responsabilidad del banquillo, vale. También hablamos de un técnico que en su día dijo que él cree “en los medios y en las puntas, no en los mediapuntas”. Tras su llegada los primeros fichajes fueron Cristiano Ronaldo y Kaka, dos jugadores que si bien pueden actuar en otros puestos, son más mediapuntas que otra cosa. Este señor, chileno para más pistas, pidió una serie de jugadores como complemento para la plantilla, Cazorla entre otros, que jamás llegaron y pidió que se mantuviera a otros jugadores (Snejder, Robben, Negredo) que ahora están fuera del Bernabéu. ¿Y ahora la culpa de que el Madrid caiga en octavos es sólo suya? Y digo yo que entonces también tendrá la culpa de que los blancos sean líderes con una cantidad de puntos brutal a estas alturas de temporada ¿o es sólo gracias a Cristiano? Decía Eduardo Inda en su esperpéntico videoblog y Pedrerol en Punto Pelota que el Madrid tiene que estar entrenado por uno de los mejores cinco entrenadores del mundo. No dieron nombres, pero hagamos una lista rápida: Mourinho, Ferguson, Ancelotti, Capello y Wegner. Mou y el entrenador del Arsenal no irán a ningún equipo en el que la política deportiva vaya a ser dictada desde las alturas por alguien que no sean ellos. Ferguson tiene ya una edad y pocas simpatías por el Madrid y si sale del Manchester será para irse al Castillo del Jubilado con el Abuelo Simpson. A Capello se hace difícil imaginarlo en una tercera aventura blanca y a Ancelotti de momento le va muy bien en el Chelsea y no creo que tenga problemas de sueldo. Así que... ¿a quién pueden fichar? ¿A Scolari? ¿A Rijkaard? ¿A Luís Aragonés? ¿Repescar a Camacho? ¿Repetir la operación Figo fichando a Guardiola? ¿O es que Del Bosque aceptará volver al banquillo bajo las órdenes de Florentino?

Luego está el señor Pardeza, un director técnico que no se muy bien lo que hace, ya que ni ficha ni corta. Valdano, que más allá de ejercer de guardaespaldas mediático del presidente no se sabe hasta que punto tiene libertad de movimientos para intervenir en la política deportiva del club. Trajo al mejor entrenador que pudo después de las calabazas de Mourinho y de Wegner y solo Florentino sabe qué más hizo.

Y así llegamos al Ser Superior. El Intocable. Vamos a analizar la trayectoria de este señor que ha triunfado en todo lo que ha intentado, pero que no logró sacar ni un escaño con el Partido Reformista en su intento de entrar en política. Con este año lleva siete temporadas al frente del Real Madrid. En su primera etapa, seis años, ganó dos Ligas y una Champions entre 2001 y 2003, en buena parte con la estructura futbolística heredada de Lorenzo Sanz. Luego optó por poner un entrenador más guapo que el que tenía y estuvo tres años en blanco. En 2006 dimitió en plena temporada, como una rata, ante la posibilidad de que el Barça ganara Liga y Champions bajo su presidencia. Otro dato es que desde que él entro en el 2000 ningún canterano se ha consolidado como titular en el Bernabéu, el último fue Casillas en 1999. Dice José Sámano, redactor jefe de deportes de El País en su crónica de del partido frente al Lyon que “en el deporte todo es posible, salvo para quienes consideran que el césped es un tapiz bursátil”, pero no tengo claro si se refiere a Florentino, que no se corta a la hora de soltar 60 millones por Kaká, un jugador que no está dando lo que se esperaba en el Bernabéu pero que en realidad ya venía de firmar una temporada lamentable en su último año en el Milan (inciso: no deja de ser curioso que ya no esté Calderón pero los madridistas se sigan preguntando eso de “¿dónde está Kaká?)

El problema del Real Madrid va más allá de Higuaín, de Pellegrini o incluso de Florentino Pérez. Al fin y al cabo es un club democrático y los socios eligen a su presidente. El verano pasado nadie se atrevió a presentarse contra el Rey Midas, y el que lo hacía era machacado por los medios, en especial por el tridente El Mundo-Marca-La Sexta. Y lo preocupante no es tanto esto sino que gran parte del madridismo lo asumió como normal y recibió a Florentino Pérez como el único posible salvador sin pararse a pensar que el constructor podía ser uno de los causantes de la caótica situación del club. Todo esto rebozado de una prensa tóxica para la vida democrática del club blanco, en unos casos por sus intereses empresariales y en otros por las relaciones personales de algunos periodistas con los poderes del entorno blanco.

El Madrid tiene un problema estructural de club, social y mediático que recuerda y mucho al del Barça de los 60 y 70 que se arrastraba por el mundo fichando jugadores a golpe de talonario y que lloraba por lo malvados que eran los árbitros, por el cabrón de Guruceta, por el hijo de puta de Franco y el ‘Joséplazato’. Un problema similar al del Inter de Milán que a pesar de tener casi siempre la mejor plantilla de Italia siempre ha estado a la sombra de Milan y Juventus. Un problema como el que lleva al Atlético a no estar a la altura de lo esperado a pesar de tener jugadores como Torres, Forlán o Simao. Porque el Madrid lleva seis años sin pasar de octavos ¡seis! Y desde luego de eso no tienen la culpa ni Higuaín ni Pellegrini.

domingo, 7 de marzo de 2010

For your consideration: Dormir bien la noche de los Oscars

Esta madrugada se entregarán en el Kodak Theatre de Los Ángeles los 82º premios de la Academia de Cine Americano. Una noche marcada en el calendario de muchos cinéfilos enfermos que nos quedamos hasta las tantas de la madrugada para ver la ceremonia y al día siguiente poder decir "pues la gala del año pasado tuvo más ritmo". Noche de café y de oír a Àngels Barceló reconocer que no ha visto las películas nominadas. O quizá este año no.

La decisión de la academia de aumentar a diez el número de nominados a mejor película no ha logrado aumentar la intriga de quién será el ganador final ya que mirando los nominados a mejor director uno ya se hace una idea de por donde irán los tiros. Eso sí, ahora cinco películas más podrán poner en sus posters y carátulas de DVDs eso de “X nominaciones a los Oscars, incluyendo Mejor Película” que tanto ayuda a aumentar las ventas. Tras los Globos de Oro, donde triunfó Avatar, y los BAFTA, donde lo hizo En Tierra Hostil (a partir de ahora me referiré a ella como The Hurt Locker, su título original, ya que la traducción me parece horrorosa), parece que esta noche presenciaremos un duelo entre James Cameron y Kathryn Bigelow dieciocho años después de su divorcio. Y todo a pesar de que entre las diez nominadas hay películas de nivel mucho más alto que estas dos, como Un tipo serio de los hermanos Coen, Up de Pixar o Malditos Bastardos de Quentin Tarantino, que con una nominación menos que las favoritas puede ser la tapada de la noche.

Nadie le puede quitar lo bailado a Avatar en el terreno comercial. Cameron ha batido su propio record de recaudación conseguido con Titanic y ha sido la primera película en superar los 2.000 millones de dólares y todavía puede llegar a los 3.000, y todo esto en un momento en el que el cine esta, supuestamente, en una crisis mortal. Sin embargo en el terreno artístico, que es lo que presuntamente se premia esta noche, la película ofrece muchas más dudas, siendo suave. Una historia mil veces contada –Pocahontas en el espacio, básicamente-, un guión exageradamente previsible, personajes planos, interpretaciones sin gancho, una dirección artística digna de un club de alterne de Las Vegas y una moralina ecologista-new age-abrazaárboles un tanto trasnochada pero que seguro que encanta al señor Al Gore. Siempre he pensado que los Oscars han sido muy injustos con el cine de aventuras y ciencia ficción, sólo hay que recordar como el año pasado El Caballero Oscuro fue vilmente porculeada y reducida a nominaciones técnicas, Heath Ledger aparte. ¿Que los efectos especiales son espectaculares? Vale. ¿Que es técnicamente revolucionaria? No lo creo. No hay tanta diferencia con, por ejemplo, la nueva trilogía de La guerra de las galaxias. Avatar tiene más bichos, es más grande y es más cara, pero al final acaba por ser lo mismo. Parque Jurásico sí fue revolucionaria e instauró la postproducción digital para todas las películas posteriores. El tiempo dirá si Avatar es revolucionaria o si simplemente inicia una moda potente pero pasajera con el 3D, que viene a ser mi apuesta.

The Hurt Locker, por su parte, es una película muy sólida, muy tensa, con varias interpretaciones magníficas (Jeremy Renner, nominado a mejor actor principal, pone los pelos de punta), y retrata el cruel día a día de un equipo de desactivación de explosivos en el agradable destino turístico para toda la familia que es Irak, recordando por momentos a obras maestras del cine bélico como La Chaqueta Metálica o Apocalypse Now. Sin embargo, a pesar de que Bigelow logra firmar un gran film, uno se queda con la sensación de que a The Hurt Locker le falta algo más para ser una de esas películas que se recordarán dentro de diez o quince años.

En otras categorías, sin embargo, sí que hay enfrentamientos de gran nivel. La cinta blanca de Michael Haneke y Un profeta de Jacques Audiard, tendrán que darse bofetadas para llevarse a casa el Tío Oscar a mejor película de habla no inglesa. Sin embargo, viendo el antecedente del año pasado, cuando la japonesa Despedidas dejó sin estatuilla a Vals con Bashir que parecía tenerla ya en sus manos, no se puede descartar a ninguna de las otras candidatas: La teta asustada (Perú), El Secreto de tus Ojos (Argentina) y Ajami (Israel).

También entre los actores habrá machetazos, sobre todo en actor principal, donde tanto Morgan Freeman como Jeff Bridges bordan sus papeles en Invictus y Corazón Rebelde, esta última en concreto se salva gracias a la actuación del californiano. Como actor secundario, Matt Damon (Invictus) lo tiene complicado frente a Christoph Waltz, quien ha arrasado en todos los premios otorgados hasta hoy gracias a su papel como Hans Landa, el villano nazi de Malditos Bastardos. En el campo de las actrices, es increíble, casi inmoral, ver a la infame Sandra Bullock nominada al lado de monstruos Meryl Streep o Helen Mirren, por mucho que su papel sea aceptable en The Blind Side, una película aceptable pero con alma de TV movie barata que de alguna manera inexplicable se ha colado en las principales nominaciones de los Oscar (mejor película y actriz principal). Sobre las posibilidades de Penélope Cruz no opinaré ya que de las cinco nominadas a mejor actriz secundaria es la única que no he visto, pero sí diré que la competencia que tiene es atroz, especialmente Maggie Gyllenhaal (Corazón Rebelde) y Mo’nique (Precious).

Visto el panorama y que los presentadores de la gala, Alec Baldwin y Steve Martin, no motivan especialmente a verla, hoy dormiré plácidamente por primera vez en muchas noches de Oscar. Soñaré que me despierto y leo que la Academia ha decidido saldar una de sus deudas históricas, como hizo hace tres años con Scorsese, y ha dado las principales estatuillas a Tarantino y sus Malditos Bastardos.

domingo, 28 de febrero de 2010

Villarato, organización por la dominación mundial

Al servicio secreto de su majestad, el agente 007 se infiltra en una maligna base secreta situada en un volcán. Avanza unos metros por un pasillo armado con su Walther PPK, entra en una habitación oscura y en ese momento una voz exclama: “estaba esperándole, señor Bond”. Una silla se gira y, acariciando a un gato blanco, aparece... ¿qué? ¿Ángel María Villar? ¿perdón?

Cada semana que pasa, la información que sale a la luz sobre el Villarato recuerda más a la organización SPECTRA, el Ejecutivo Especial para Contraespionaje, Terrorismo, Venganza y Extorsión al que James Bond se enfrentaba en sus ediciones sesenteras. Cada vez está más claro que Laporta no sólo controla a los árbitros españoles. El partido de Stuttgart ha confirmado que algo olía a podrido en Stamford Bridge: El Villarato también mueve los hilos del arbitraje europeo y tiene muchísima influencia en los colegiados de la Isla de Pascua.

La cosa es más grave de lo que parece. El INEM se ha visto desbordado y esta vez ZP no ha tenido la culpa. Y es que los Illuminati y otras sociedades secretas que controlaban el mundo desde las sombras han dado con sus huesos en el paro con la entrada en el mercado de esta dura competencia. “Con la crisis, el mercado de la dominación mundial se ha reducido muchísimo” me comentaba un masón que ha preferido mantenerse en el anonimato, esto es, entre las sombras, como a ellos les gusta. “El gobierno tiene que hacer algo, no se puede permitir que grandes empresas como el Villarato entren así en el mercado y nos dejen a las empresas familiares fuera del negocio. Yo tengo dos hijas que alimentar, ¿sabe?”.

Un último e inquietante dato: Don Manuel, un vecino mío, llevaba tiempo denunciando los constantes robos arbitrales a favor del Barça. “No es algo nuevo” decía, “llevan años, siglos incluso, robando títulos. Desde antes de la invención del fútbol. Así de poderoso es el Villarato”. Hace unas semanas recibió una visita de dos hombres vestidos totalmente de negro. Uno se parecía mucho a Will Smith y el otro a Tom Henning Ovrebo. Tras unas semanas sin salir de casa, ayer me lo encontré en el ascensor con una camiseta de Chygrynskiy. Inquietante suceso, que diría Iker Jiménez en su Nave del Misterio.

sábado, 13 de febrero de 2010

Se fueron para volver (o no)

Cuando el próximo 14 de marzo las luces verdes den comienzo al Gran Premio de Bahrein, Michael Schumacher se convertirá en el noveno campeón del mundo que ha abandonado la Fórmula Uno para luego volver a las pistas. Con cuarenta años y siete títulos del mundo a sus espaldas, más que nadie, el alemán asegura que su intención es luchar por el octavo. Los antecedentes más recientes juegan en su contra, sin embargo no sería el primer piloto en volver de su retiro para coronarse campeón.

Juan Manuel Fangio: Retorno y reinado

Precisamente el segundo piloto con más títulos de la historia fue el primero en abandonar la Fórmula Uno justo después de ganar su primer título en 1951, con 40 años. La incapacidad de su equipo, Alfa Romeo, para tener un coche para esa temporada y por un gravísimo accidente que sufrió en Monza en el que se partió el cuello le obligaron a estar toda la temporada de 1952 en el dique seco. En 1953 volvió a las pistas y fue segundo a 6,5 puntos del campeón Alberto Ascari. Después ganó cuatro títulos seguidos entre 1954 y 1957. El piloto argentino se retiró definitivamente en 1958 cuando contaba con 47 años.

Phill Hill: Peor, imposible
Tras ganar el mundial de 1961 a los mandos de un Ferrari, el primer piloto americano en proclamarse campeón del mundo se retiró en 1964. Tras dos años alejado de la categoría reina, en 1966, con 39 años, volvió para ponerse al volante de un Eagle T1G en el Gran Premio de Italia que se disputaba en Monza, pero el resultado no pudo ser peor: ni siquiera logró clasificarse para la carrera. Visto lo visto, no volvería a competir en la Fórmula Uno.

Mario Andretti: Una temporada de descanso y camino al título
El caso del italoamericano es ligeramente diferente al de Fangio y Hill. Entre 1968 y 1972 corrió diversas carreras de Fórmula Uno con Lotus, March, Ferrari y Parnelli, ganando el Gran Premio de Sudáfrica de 1971. Tras disputar 22 carreras, se alejó durante 1973, para volver a la Fórmula Uno en las dos últimas carreras de 1975. En 1976 disputo su primera temporada completa con 35 años y en 1978 fue Campeón del Mundo. Con 41 años, el Mundial de 1981 fue su última temporada completa y en 1982 se retiró tras correr tres carreras.

Alan Jones: Una sombra de lo que fue
Tras siete temporadas en activo y una corona de campeón, la de 1980, el australiano optó por retirarse tras el mundial de 1981 con 35 años. Dos años más tarde, en 1983, disputó el Gran Premio del Oeste de Estados Unidos en el circuito de Long Beach, California, pero se retiró durante la vuelta 58 por precaución ya que no se encontraba bien dentro del coche. A finales de la temporada de 1985 volvió para disputar cuatro carreras con el equipo Haas-Lola, pero no logró completar ninguna. Pese a los resultados, el equipo le renovó para correr toda la temporada de 1986. De las dieciséis carreras, sólo pudo acabar cinco, siendo un cuarto puesto en Monza el mejor resultado del año, y acabó la temporada con cuatro puntos. Tras estos malos resultados optó por dejar la Fórmula Uno con 40 años.

Niki Lauda: Irregularidad y campeón por medio punto
Con dos mundiales, 1975 y 1977, en su haber y tras haber estado a punto de morir en un accidente en Nurburgring en 1976, Lauda abandonó la Fórmula Uno en 1979, con 30 años, dos carreras antes de que acabara la temporada. El austriaco estaba “cansado de dar vueltas a un circuito” y quería volver a Austria para centrarse en su compañía aerea, Lauda Air. Sin embargo, la necesidad de conseguir dinero para mantener su empresa le hizo volver en 1982 con McLaren. Tras dos temporadas con un rendimiento irregular –ganó dos carreras en el año de su retorno, y comenzó 1983 con dos podios consecutivos, pero sólo acabó diez de las 30 carreras que disputó- en 1984 logró su tercer título de campeón del mundo por sólo medio punto de ventaja sobre su compañero de equipo Alain Prost. Tras nos decepcionantes resultados en 1985, cuando logró una victoria pero se retiró en once de los quince grandes premios mientras que su compañero Alain Prost era campeón, se retiró definitivamente con 36 años.

Alain Prost: El último retorno con éxito
El francés cuatro veces campeón del mundo ha sido el último regreso a la Fórmula uno con éxito. Tras un año complicado en el que sólo pudo ser quinto mientras que su máximo rival, Ayrton Senna, se proclamaba campeón del mundo, Prost optó por tomarse un año sabático en 1992, pero sólo para volver a las pistas en 1993, con 37 años, al volante del coche más competitivo de la parrilla: el Williams-Renault. Ganó siete de las primeras diez carreras y fue matemáticamente campeón a falta de dos carreras para el final, en el mismo GP de Portugal que anunció su retirada definitiva.

Nigel Mansell: De león a ratón
Tras una mala experiencia con Prost como compañero de equipo en Ferrari en la temporada de 1990, cuando Mansell se enteró de que el francés iba a ser su compañero de equipo en Williams en 1993 optó por abandonar la Fórmula Uno para competir en la Fórmula Indy americana a pesar de ser el vigente campeón del mundo con 52 puntos de ventaja sobre el segundo, su compañero Riccardo Patrese. Tras la muerte de Ayrton Senna en el Gran Premio de San Marino, Frank Williams apostó por el inglés para apoyar a Damon Hill en su lucha contra Schumacher. Mansell participó en el GP de Francia pero se tuvo que retirar por un fallo en el cambio de marchas. Volvió en las últimas cuatro carreras y aunque un trompo le hizo abandonar en Jerez, en Japón fue cuarto y ganó el Gran Premio de Australia después de la colisión entre Hill y Schumacher. A pesar del buen final de temporada, Williams apostó por Coulthard para 1995 y Mansell fichó por McLaren ya que Marlboro quería un campeón del mundo en el equipo. Sin embargo las cosas no fueron bien. Mansell no cabía en el coche (así, tal como suena) y no pudo correr hasta la tercera carrera. Tras dos Grandes Premios decepcionantes, “El León” optó por la retirada definitiva con 42 años.

Jaques Villenueve: La estrella que se apagaba
Tras un fulgurante debut en la Fórmula Uno, siendo segundo en su primer año y campeón en su segundo, el talento del canadiense pareció esfumarse en el momento que se rompió el matrimonio Williams Renault que tan buenos resultados había tenido desde 1989 hasta 1997. Tras comprobar el declive del equipo Williams sin los motores franceses, Villenueve fichó en 1999 por el recién fundado equipo BAR con la esperanza de volver a ser competitivo. Sin embargo su estrella se apagaba tan rápido como se había encendido y en las cinco temporadas que estuvo en BAR sólo logró dos podios. Ante su pobre rendimiento en 2003, seis puntos frente a los 17 de su entonces compañero Jenson Button, el equipo le rescindió el contrato a falta de una carrera para el final. El canadiense anunció su retirada, pero antes de que acabara la temporada 2004 volvió para sustituir a Jarno Trulli que había abandonado el equipo Renault. Disputó tres carreras en las que no pasó del décimo puesto mientras que Fernando Alonso era dos veces cuarto y una quinto. Sin embargo Sauber lo contrató de cara a 2005, temporada en la que sus resultados mejoraron, aunque quedó dos puntos por debajo de su compañero Felipe Massa. En 2006, tras la compra de Sauber por parte de BMW, su rendimiento siguió mejorando, aunque muy por debajo de su compañero Nick Heidfeld. Pero su mejoría se vio truncada en el Gran Premio de Alemania, que sería su última carrera con 35 años. Jaques sufrió un accidente que le obligó a perderse el siguiente Gran Premio, el de Hungría. Su sustituto fue Robert Kubica, que realizó un gran papel a pesar de ser descalificado por irregularidades en el coche. Pocos días más tarde se anunció que Villenueve abandonaba el equipo BMW, ya que el canadiense no quería que el resto de la temporada fuera una constante comparación con el piloto polaco, considerando que ya había demostrado su valía en la Fórmula Uno. Pese a todo, en los últimos meses su nombre ha sonado para ocupar una plaza en uno de los equipos nuevos, aunque hasta ahora nada se ha confirmado.

Interrogante Schumacher
Han pasado tres temporadas desde que el Kaiser se retirara de la Fórmula Uno, tras perder el título ante Fernando Alonso en aquel GP de Brasil en el que Schumacher remontó hasta la cuarta posición desde la última tras sufrir un pinchazo. El rendimiento que pueda dar en su retorno es una incógnita, tanto por su estado físico –que ya le impidió sustituir a Massa en Ferrari- como por el coche que le pueda proporcionar Mercedes, que no ha contado con el trabajo previo que llevo a Brawn a tener el mejor coche de la parrilla. Además, también se enfrenta a una parrilla mucho más competitiva que la que había durante su reinado en Ferrari, cuando no había pilotos del nivel de Lewis Hamilton, Sebastian Vettel o Fernando Alonso. Sin embargo, no se puede olvidar que Michael Schumacher tiene, con diferencia, el mejor palmarés de la historia de la Fórmula Uno. Si hay alguien que puede ser campeón del mundo después de volver a la competición con 40 años y tras tres temporadas de descanso, ese es el recordman de la Fórmula Uno.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El penalti más largo del mundo

Iturralde es el campeón del Villarato” e “Iturralde le da la victoria al Barça” eran los titulares de As y Marca en la portada el día después del Barça-Espanyol del pasado domingo. El editorial de Marca, titulada “Iturralde regala la victoria al Barcelona de forma inadmisible” y deja caer, casi tontamente, que “la corriente [de errores arbitrales] ha ido muy favorable al Barcelona”. La crónica de As –firmada por Tomás Guash, impresentable donde los haya y que tiene de periodista lo mismo que Pocholo- narra: “Sucedio a los 39 minutos de un derbi de fuerzas parejas. Un balón cruzado al área de Kameni, Baena que forcejea, no más, con Xavi que cae. Iturralde se siente Messi en ese momento, el futbolista más desequilibrante del Barça”. Aprovechando la jugada, y que al final fue lo que decidió el partido, la Brunete Mediática merengue ha sacado toda su artillería para gritar “¡Villarato!” a los cuatro vientos (Pregunta: si ellos ahora hablan de Villarato y Platinato ¿podemos hablar nosotros de Franco y Guruceta? Aquí o follamos todos o la puta al río, digo yo).



La manipulación en este caso es bastante mezquina. Vale, Xavi no hubiera llegado a controlar ese balón ni en dos millones de años. Vale, cada partido hay siete jugadas así que no se sancionan con penalti. Vale, seguramente la acción de Baena no es suficiente para desequilibrar a Xavi, aunque tampoco hace falta estampar en la cara una miniatura de la catedral de Milán para que te piten penalti. Y sin embargo, por mucho que As se esfuerce en colocar una secuencia de fotos en la que no se ve nada, es impepinable que el defensa del Espanyol agarra por la camiseta a Xavi. Sucede, cosas de la vida, que el reglamento de la FIFA dice así:

Regla 12: Faltas e incorrecciones

Tiro libre directo
Se concederá un tiro libre directo al equipo adversario si un jugador comete una de las siguientes siete infracciones de una manera que el árbitro considere imprudente, temeraria o con el uso de fuerza excesiva:
• dar o intentar dar una patada a un adversario
• poner o intentar poner una za
ncadilla a un adversario
• saltar sobre un adversario
• cargar sobre un adversario
• golpear o intentar golpear a un adversario
• empujar a un adversario
• realizar una entrada contra un adversario

Se concederá asimismo un tiro libre directo al equipo adversario si un jugador comete una de las siguientes tres infracciones:
• sujetar a un adversario
• escupir a un adversario
• tocar el balón deliberadamente con las manos (se exceptúa al guardameta dentro de su propia área penal)

El tiro libre directo se lanzará desde el lugar donde se cometió la infracción
(ver Regla 13 – Posición en tiros libres).

Tiro penal
Se concederá un tiro penal si un jugador comete una de las diez infracciones antes mencionadas dentro de su propia área penal, independientemente de la posición del balón, siempre que este último esté en juego.


Sujetar a un adversario es tiro libre directo. Dentro del área es penalti. Por lo tanto, se pongan como se pongan algunos, reglamento en mano se puede considerar que la jugada fue penalti. Es más, el reglamento no deja a interpretación del árbitro si el agarrón es “imprudente, temerario, o con el uso de fuerza excesiva”, un agarrón es falta y punto. A partir de aquí, se podrá argumentar que hay mil jugadas así o mucho más exageradas (como el “abrazo” de Pareja a Ibrahimovic minutos antes, en que sólo le faltó desnudarlo, y que encima acabó con tarjeta al sueco por protestar) en cada córner y que no se pitan –tal vez deberían pitarse-, que Xavi le echa todo el cuento que puede. Se pueden argumentar muchas cosas para justificar que no era penalti, pero de lo que no se puede es hablar de robos, atracos y conspiraciones judeo-masónicas para favorecer al Barça como han hecho Marca, As y, lo que es peor, el presidente del Espanyol, Daniel Sánchez Llibre, que parece que sólo vio una jugada en todo el partido, la que le interesa, y del resto se olvida. El hombre que ha anunciado 12 veces su dimisión y ha salido vivo llegó a pedir “que le den 70 puntos de salida a ese* equipo y el resto jugamos otra Liga y ya está”. Tal vez abandonar el hooliganismo y el sectarismo sea demasiado complicado para esas extrañas formas de vida como Eduardo Inda, Tomás Guasch, Tomás Roncero (ejemplos del bando merengue) Joan Vehils, José Luis Carazo o Joan Mascaró (bando azulgrana), sobre todo si es para abrazar la bandera del rigor y de una cierta memoria a medio plazo (¿Madrid-Almería? ¿penalti a Cristiano Ronaldo? ¿alguien se acuerda?), pero podrían empezar por hablar en términos algo menos absolutos y buscar expresiones algo más humildes como penalti dudoso (en el peor de los casos) o penalti riguroso (en el mejor) porque, cómo es la vida, el reglamento dice que un agarrón en el área es penalti ¿o mejor cambiamos el reglamento?

*Nota del autor: Barça, Dani, B-A-R-Ç-A. Sé que te cuesta decirlo. El resentimiento es una cosa complicada, pero muchos agradeceríamos que dejaras de referirte al Futbol Club Barcelona en demostrativos o como “l’-l’altra equip de la ciutat”, tartajeo incluído. Dices que Laporta es “infantil” e “impresentable” pero con actitudes como esta sólo ofreces dura competencia.

Dicho esto, la jugada del derbi (metropolitano o ciudadano, según guste) es el más claro ejemplo de que la aplicación del video al arbitraje no cambiaría en exceso el panorama actual. El viejo debate se reabrió con furor tras la hábil mano de Henry frente a Irlanda (reconozcámoslo, a parte de ilegal y descarada, la acción no es nada sencilla y es ejecutada con esa elegancia que caracteriza ‘Titi’. Especialmente el segundo toque con la mano, en plena carrera, con la que se coloca el balón con extraordinaria precisión para dar una asistencia de gol, fuera del alcance de Shay Given, para que Gallas remate a placer. Ilegal, pero elegante). En aquel momento todo el mundo coincidió con que el gol no tenía que haber subido al marcador. Sin embargo, estas jugadas tan clamorosas que no dejan lugar a interpretaciones son una rareza futbolística, y el penalti que nos ocupa es un clarísimo ejemplo: han pasado cinco días, se han visto mil repeticiones y todavía hay gente que defiende que la sanción es correcta con argumentos validos y otros que creen que no está bien señalado con razones de igual peso. Al defender la incorporación del video parece que se acabará con las polémicas arbítrales, con los errores de los colegiados y con las trampas de los jugadores más pícaros, pero la realidad es que seguiremos más o menos igual. Se parte de una base errónea: el video, como el algodón, no engaña. Dejando de lado que hay cierta industria, ahora en una crisis galopante, que ha generado millones de euros usando una cámara precisamente para engañar al espectador, ¿cuántas veces hemos visto una toma en la que se ve claramente que el defensor arrolla al delantero y otra en la que se aprecia sin lugar a dudas que toca el balón? El video tampoco solucionaría las dudas sobre si unas manos en el interior del área son voluntarias o no, o si ese jugador en fuera de juego posicional, pero que no interviene directamente en la jugada, estorba o no al defensa. Al final quedaría a criterio del árbitro, con lo que tampoco hemos mejorado tanto.

Además se abriría otro debate: ¿cuándo se recurre al video y cuándo no? ¿quién decide cuando lo hacemos? ¿el árbitro o los jugadores? Todo el mundo estaría más o menos de acuerdo con usarlo en caso de que haya dudas sobre si un balón ha entrado o no, ¿pero se tendría que acudir al monitor cada vez que alguien reclame un posible penalti o un fuera de juego? Si ya nos aburrimos de ver equipos que aprovechan cualquier contacto para perder un minuto simulando una amputación de pierna ¿se imaginan que pudieran perder otros dos minutos yendo a ver la tele un rato? Se facilitarían las constantes interrupciones del juego y el balompié es un deporte que necesita continuidad. El ojo de halcón usado en el tenis para determinar de manera rápida y aséptica si una bola ha entrado o no sólo funcionaría en el fútbol para confirmar si el balón botó dentro o fuera de la portería, para casi todos los demás casos seguiríamos con las tan características quejas de los futbolistas y el rosario de tarjetas con el que responden algunos árbitros ¿o acaso una pantalla convencería a Marchena de que sí, que ha hecho falta?.

Los ingleses dicen que el rugby es un deporte de villanos jugado por caballeros, y el fútbol es un deporte de caballeros jugado por villanos. Y es que, aunque no sea políticamente correcto, la trampa ya forma parte del fútbol. Hasta tal punto que incluso los espíritus más puros aceptan las mal llamadas faltas tácticas, que no deja de ser otra cosa que derribar a tu rival en el centro del campo para cortar el juego, abortar un posible contraataque y recolocar tu defensa. El resultado es una paradoja en la que la sanción beneficia al sancionado. Pero si la falta es táctica no puede ser sucia... ¿o sí?

PD: Yo no hubiera pitado penalti, y si la jugada hubiera sido al revés hubiera abonado bien todo el árbol genealógico del árbitro, pero también el del defensa idiota que agarra de la camiseta al rival que no iba a llegar al balón en una jugada en la que estás solo en el área con él, sin nadie que te tape. Con todos mis respetos hacia Raúl Baena, hay que ser burro para arriesgar tanto, como hay que ser corto para expulsar a alguien sólo porque te dice “ya lo verás en la tele”(según explica el acta del partido). Pero ya sabemos como son los árbitros: un jugador puede coser a patadas a los rivales y ver tarjeta amarilla en el minuto 90 por protestar. Viva ellos.

martes, 1 de diciembre de 2009

La cagada de un periódico de 106 años de historia

Meter la pata hasta el fondo y luego esconderse. Es lo que ha hecho este fin de semana ABC. Resulta que el sábado, en busca de una portada impactante y amarillista hasta el vómito, decidió dar protagonismo a la detención de un presunto asesino de una chiquilla de tres años en Tenerife (Ni me molestaré en comentar las demás noticias de la portada, ni las del sábado ni las del domingo). Con el titular “La mirada del asesino de una niña de tres años”, una foto en la que supuestamente el detenido demuestra su mirada de psicópata. En realidad una foto mala le sale a cualquiera, pero si decimos que es la mirada de un asesino en serie mola más y seguro que vendemos más periódicos (que la cosa está chunga). Ah, ¿que no ha sido juzgado ni condenado? Bueno, dejamos la palabra “presuntamente” para el pie de foto y ale. No vaya a ser que la portada no nos quede tan guay. En el interior, una página entera bajo el titular “Novio, canguro y asesino”. Toma esa mayonesa. El mismo sábado salta la noticia: la autopsia confirmaba que todo era un error y las heridas de la niña correspondían con la caída de un columpio –versión que sostenían tanto el detenido por la policía como por la madre- y las quemaduras eran consecuencia de un cuadro alérgico. El domingo, escondido en un lado de la portada, no vaya a ser que alguien lo vea, un pequeño recuadro: “Víctima de un error” ¿Reconocerá ABC su fragrante cagada? ¿Parece que sí? Pues no. “En libertad sin cargos el presunto agresor de Aitana – El primer informe médico estaba repleto de fallos”. En el interior, más de lo mismo: los médicos patinaron. Ni una referencia a la pifiada propia. Tres editoriales (el Estatuto es malo, el aborto es malo y Zapatero es muy malo), ninguna pidiendo disculpas por haberse saltado cualquier código ético juzgando y condenando a una persona públicamente y por haber hecho mal su trabajo dando por definitivas las conclusiones de una investigación que todavía no estaba cerrada y todavía pendiente de los resultados de la autopsia. Y ahora a ver quién le quita a Doña Enriqueta, la del quinto, que “con esa mirada, algo le haría a la niña”. Olé por ellos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

40 años de Altamont, el gemelo siniestro de Woodstock

Santana, Jefferson Airplane, The Grateful Dead, The Flying Burrito Brothers, Crosby, Stills & Nash y los Rolling Stones como colofón de la fiesta. Tenía que haber sido uno de los momentos cumbres en la carrera de sus Satánicas Majestades, uno de esos momentos que tendría que citar, ya desde la introducción, todo escritor al que le diera por escribir un libro sobre la historia del rock. Tenía que ser la traca final de la gira americana de la autoproclamada “mejor banda del mundo”, que durante el mes de noviembre habían recorrido Estados Unidos de costa a costa dando 23 conciertos en quince ciudades distintas. Sin embargo, el concierto de Altamont, San Francisco, acabó por convertirse en uno de los momentos más oscuros de la historia del rock, que para muchos marcó el final de la era hippie.

Fue el 6 de diciembre de 1969. Mick Jagger se empeñó en organizar un evento similar al que Jimi Hendrix había liderado apenas cuatro meses antes en el ya legendario festival de Woodstock. De hecho, en los días previos al concierto muchos lo describían como “el Woodstock de la Costa Oeste”. Pero el “Altamont Speedway Free Festival” poco tuvo que ver con aquellos “tres días de paz, amor y música”. KSAN Radio, de San Francisco, informaba al día siguiente: “La gira americana de los Rolling Stones acabó ayer con un concierto gratuito en el circuito de Altamont para más de 300.000 personas. Hubo cuatro nacimientos, cuatro muertes y multitud de refriegas”. Una muestra del caos que se vivió aquella noche.

Los problemas comenzaron ya en la fase de planificación. La idea inicial era celebrar el concierto en el Golden Gate Park, pero la banda inglesa no recibió los permisos necesarios. La siguiente opción era el Sears Point Raceway pero la empresa propietaria del circuito, una productora de televisión llamada Filmways, desechó la posibilidad por un conflicto de derechos con el documental que los hermanos Maysles estaban rodando sobre la gira. La localización final fue anunciada el 4 de diciembre, a sólo dos días del masivo concierto: sería el Altamont Speedway. La tormenta de problemas logísticos incluía la ausencia de lavabos o asistencia médica, y el escenario medía poco más de un metro. Aquello no tenía pinta de poder ser la velada perfecta.

Por si fuera poco, la seguridad del concierto fue encargada a los Ángeles del Infierno -una banda de moteros más acostumbrada a sembrar el caos que a imponer orden- a cambio de 500 dólares y cerveza, extremo negado tanto por mánager de los Stones, Sam Cutler, como los propios moteros, que llegaron a afirmar que ellos estaban allí únicamente para divertirse. Sin embargo, el documental de los hermanos Maysles, Gimme Shelter, demuestra que los Ángeles se comportaban como si estuvieran al mando, aparcando las motos enfrente del escenario para crear una barrera y montando guardia con tacos de billar.

Cuando comenzó el concierto las drogas llevaban horas haciendo estragos en el cuerpo de muchos espectadores que llevaban toda la mañana esperando que comenzara el espectáculo. Durante la primera actuación de la noche, la de Santana, quedó patente que el escenario era demasiado bajo, facilitando que numerosos energúmenos lo invadieran. En ese instante los Ángeles del Infierno, que hasta entonces habían estado vigilando los distintos equipos de sonido, se instalaron frente al escenario y reprimieron con dureza todo intento de trepar al decorado. El caos pareció llegar a su clímax durante la actuación de Jefferson Airplane: Marty Balin, cantante de la banda, fue noqueado por un Ángel del Infierno durante una reyerta en plena actuación.

Según Keith Richards, guitarrista de los Stones, la idea de contratar a los Ángeles del Infierno como encargados de la seguridad había surgido de The Grateful Dead, que ya les había contratado con anterioridad sin atisbos de violencia. Además los propios Rolling Stones ya habían entablado contacto con la rama inglesa de la banda, que habían asistido sin problemas a diversos conciertos del grupo liderado por Mick Jagger. Los Stones no tuvieron en cuenta que mientras que los Ángeles del Infierno británicos eran poco más que un grupo de excursionistas motorizados, su versión americana había estado implicada en numerosos casos de tráfico de drogas y posesión ilegal de armas.

Los presuntos encargados de la seguridad del concierto dejando inconsciente a un cantante en plena actuación. ¿Podía ir la cosa a peor? Sí, podía. Viendo como se complicaba la situación, The Gratefull Dead decidieron no actuar, mientras la relación entre los Ángeles del Infierno y el público se complicaba cada vez más, los que antes eran empujones ahora eran directamente puñetazos y las reyertas frente al escenario eran cada vez más numerosas.

Finalmente, sus Satánicas Majestades saltaron al escenario con la esperanza de que su esperada presencia calmaría los ánimos. No fue así, sino todo lo contrario. “Yo estuve allí cuando Cristo tuvo su momento de dolor y duda. (...) Yo estuve en San Petersburgo cuando vi que era el momento de un cambio. (...) Yo estuve allí cuando la blitzkrieg rugía” afirma el Diablo en la letra de Sympathy for the Devil. Probablemente también estaba presente mientras los Stones interpretaban la canción. A los pies del escenario, los Ángeles del Infierno cargaron contra el público como si fueran la Caballería Rusticana. Jagger paró la actuación y trató de arreglar la situación. “¡Hermanos y hermanas, tranquilizaos!” Ajeno a la locura que le rodeaba, un perro cruzó el escenario con toda la calma del mundo. Las peticiones del cantante no fueron escuchadas y poco después tuvo que volver a interrumpir la actuación. “¡Todo el mundo, gente, Ángeles, calmaros. Esta podría ser la mejor noche de todo el invierno, no la jodamos!”, reclamaba y amenazaba patéticamente con parar el concierto. Ante el fracaso de Jagger, un Ángel del Infierno se acercó al micro. “¡Si no os calmáis no vais a escuchar música! ¿Queréis iros todos a casa o qué?” espetó con poca delicadeza. El público se agitó aún más.

Dado el caos que dominó aquella noche californiana, podría parecer que cuatro muertes no era algo exagerado si lo comparamos con los tres muertos del pacífico Woodstock. Sin embargo, mientras que en Woodstock todas las muertes fueron accidentales (una por sobredosis, otra por apendicitis y otra por un accidente con un tractor), en Altamont hubo dos atropellos con huída, un ahogado en un canal... y un apuñalamiento que fue grabado por los cámaras distribuidos por los hermanos Maysles, entre los que se encontraba un jovencísimo George Lucas.

Fue poco después de que Jagger suplicara al público y a los Ángeles del Infierno que se calmaran. La banda tocaba Under my thumb y no Sympathy for the Devil como se suele creer. Un joven de 18 años de raza negra vestido con una chaqueta y pantalones verde pistacho, camiseta negra, pelo afro y bajo los efectos de metanfetaminas intentó subirse al escenario con un grupo de amigos. Este fue la causa de una escaramuza entre Meredith Hunter, ‘Murdoch’ para los amigos y la peculiar seguridad contratada por los Stones. Los Ángeles del Infierno golpearon y persiguieron a Hunter por las cercanías del escenario hasta que el joven sacó una pistola y momentos después fue apuñalado por la espalda cinco veces por Alan Passaro, un Ángel del Infierno de 21 años de edad. Aunque en las imágenes del documental se puede ver un destello naranja durante dos fotogramas, no está claro si el arma llegó a ser disparada. En todo caso, el motero alegó defensa propia durante el juicio celebrado en 1971 en el que fue absuelto del cargo de asesinato. En marzo de 1985, el cadáver de Passaro apareció flotando en el embalse Anderson, California, con 10.000 dólares en su bolsillo. Las circunstancias de su muerte jamás fueron aclaradas. Durante mucho tiempo, circularon rumores de que un segundo Ángel del Infierno había inflingido las heridas mortales a Meredith Hunter, lo que llevó a la policía de Alameda a mantener el caso abierto hasta el 25 de mayo de 2005, cuando se cerró descartando la teoría de un segundo asaltante. El año 2008 Mark Young, ex agente del FBI, aseguró que los Ángeles del Infierno habían intentado asesinar a Jagger por la falta de apoyo que este les había proporcionado tras los hechos. Al parecer, intentaron usar un barco para acercarse a la residencia del rockero en Long Island, pero una fuerte tormenta abortó sus planes.

Las imágenes de Gimme Shelter no dejan lugar a ninguna duda: Alan Passaro apuñaló a Meredith Hunter después de que este sacara, y tal vez disparara, una pistola. Desenfundar un arma cuando estas rodeado de moteros con ganas de marcha seguramente no se cuente entre las mejores ideas de todos los tiempos. No cabe duda de que la actitud de los Ángeles del Infierno no fue la más adecuada para garantizar la tranquilidad de una masa perjudicada por horas de alcohol, drogas y ácidos. Sin embargo ¿quién antepuso su vanidad cuando la organización, el tiempo y las condiciones estaban lejos de garantizar una buena velada? Si los Ángeles del Infierno no fueron contratados para hacerse cargo de la seguridad ¿porqué actuaban como si lo fueran? ¿dónde estaban los verdaderos encargados de la seguridad? ¿porqué no se suspendió el concierto cuando era evidente que la violencia sólo iba a más? En 1995 Mick Jagger declaró a la revista Rolling Stone: “Sientes responsabilidad. ¿Cómo pudo ser todo tan tonto e ir tan mal? Pero no creo en todo lo que la prensa ha dicho: esta gran pérdida de inocencia, el fin catártico de la era hippie... no pienso nada de eso. Es una carga que no pesa en mi mente. Es peor lo terrible que es haber tenido esta experiencia y lo horrible que es para alguien ser asesinado, lo triste que es para su familia y lo fatal que se comportaron los Ángeles del Infierno”.

A continuación, a modo de bonus tracks, una serie de extractos del genial documental Gimme Shelter que los hermanos Mayses realizaron sobre la gira americana y que centra gran parte de su metraje en los sucesos de Altamont.

La rueda de prensa en la que Jagger anunció el concierto


Comienza el caos: los Ángeles del Infierno dejan sin sentido al cantante de Jefferson Airplane en plena actuación


Reacciones a la actitud de los moteros y su "desfile" hacia el escenario


Los Rolling Stones interrumpen su actuación por primera vez e intentan calmar la situación


Segunda llamada a la paz por parte de Jagger


Se acaba la fiesta: el asesinato de Meredith Hunter

domingo, 8 de noviembre de 2009

Cuando el fútbol lo fagocita todo

La ‘Rampa del deporte’ está totalmente desierta. Da la sensación de que hay poco interés en ver, por ejemplo, el McLaren MP4/13 con el que Mika Hakkinen se proclamó campeón del mundo de Fórmula 1 en 1998. Las descomunales zapatillas cedidas por Pau Gasol, Roberto Dueñas y Elisabeth Cebrián tampoco parecen ser un gran reclamo para el público. En ese momento un grupo de niños, en una de esas mal llamadas “salidas culturales” que todo alumno celebra porque les permite ahorrarse una clase de matemáticas, irrumpe en el hall del Museo Olímpico y del Deporte de Barcelona, presidido por un Ibiza Kit Car con el que Jesús Puras y Erwin Weber ganaron el Campeonato del Mundo de Rallies de Dos Litros en 1996. Mientras la pobre monitora hace lo que puede para controlar al grupo, uno de los chavales exclama “¡Jo! ¡Teníamos que haber ido al Museo del Barça!”.

Apenas a cinco kilómetros de la montaña mágica, en el Museo President Nuñez, popularmente conocido como el Museo del Barça que tanto quería ver aquél chaval, un grupo de alrededor de diez personas admira la colección de títulos cosechada por las diferentes secciones del FC Barcelona en 2009, presidida por la UEFA Champions League que el equipo consiguió el pasado 27 de mayo en el Estadio Olímpico de Roma frente al Manchester United. Franqueando las copas, dos pantallas se recrean, a ritmo de Coldplay, con vídeos del 2-6 que los de Guardiola endosaron al Real Madrid. A unos metros, dos visitantes japoneses armados con cámaras fotográficas retratan las botas con las que Ronald Koeman marcó el gol que dio a los azulgranas su primera Copa de Europa.

En la sala dedicada a Barcelona 92 del Museo Olímpico reina el silencio, sólo roto por los lejanos gritos de los jóvenes visitantes. Es llamativo que el museo dedicado a uno de los acontecimientos más importantes que ha vivido la capital catalana, que se convirtió en ombligo del mundo entre el 25 de julio y el 9 de agosto de 1992, atraiga tan poco la atención. Inaugurado el 21 de marzo de 2007, no se centra únicamente en las XXV Olimpiadas ni en la historia de los juegos, sino que incluye a todo deporte, olímpico o no. La muestra comprende desde la bicicleta en la que Indurain portó la antorcha olímpica, las marionetas usadas por la Fura del Baus en la ceremonia de inauguración, una moto con la que Ángel Nieto logró uno de sus 12+1 Campeonatos del Mundo de motociclismo, futbolines, juguetes y cómics relacionados con el mundo del deporte, una sección de cáliz más científico, en la que se tratan temas como la alimentación o el dopaje, un repaso fotográfico a las olimpiadas de Pekín 2008 o una amplia colección de objetos cedidos Joan Antoni Samaranch. Se trata de una recopilación de pinturas, esculturas, una colección de sellos dedicada al deporte y fotografías que retratan al presidente de honor del COI con diferentes personalidades con las que se encontró a lo largo de sus 21 años al frente del movimiento olímpico.

La calma reinante en el museo olímpico contrasta con el ajetreo del Museo del Barça, una especie de Torre de Babel en el que en poco tiempo se puede escuchar un peculiar amalgama de idiomas, algunos de difícil identificación, que raras veces incluye al castellano y al catalán. No hace falta un análisis muy exhaustivo para darse cuenta que gran parte de los visitantes son forasteros de visita en la ciudad a los que no les quema gastarse los 14€ que cuesta una entrada (gratis para los socios), pero que sin embargo no tienen tiempo, dinero o interés como para invertir 4€ en una visita al Museo Olímpico. Asiáticos, eslavos y sajones observan absortos la colección de trofeos que el club azulgrana ha ido recaudando a lo largo de sus 109 años de existencia, las camisetas de los campeones del triplete, prendas usadas por leyendas del club como el belicoso delantero búlgaro Hristo Stoichkov y maquetas de los distintos estadios en los que ha jugado el equipo. Tampoco dudan en fotografiarse, previo pago, levantando la Champions League lograda en 2006 gracias a aquel tiro de Belletti que se escurrió entre las piernas de Almunia.

Según Nielsen Media Research, 4,7 billones de espectadores siguieron en algún momento la retransmisión de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, siendo la competición deportiva con más seguimiento de la historia. Sin embargo, el museo más visitado de Cataluña es el Museo del Barça. En 2008, 1.397.306 personas examinaron la exposición azulgrana, por encima de los 1.302.347 visitantes del Museo Dalí, de los 1.137.306 del Museo Picasso, y de los 1.045.538 de la Fundación Miró. El Museo Olímpico tuvo 80.000 visitas, de las cuales 20.000 eran visitas escolares. No deja de ser llamativo que los museos dedicados a tres genios que marcaron la historia de la pintura y el que se le dedica al evento deportivo con más seguimiento del mundo tengan menos visitantes que el Museo del Barça, que no deja de ser una sala de trofeos con algunos añadidos. Este hecho no hace más que reflejar el gran impacto social que tienen ciertos conjuntos deportivos en general y la proyección mundial que tiene el FC Barcelona en particular. Uno de los laterales del Camp Nou, que alberga el Museo President Nuñez, exhibe orgulloso el lema de la entidad azulgrana “Más que un club”. Tal vez, por extensión, el Museo del Barça sea “Más que un museo”. En cambio el Museo Olímpico y del Deporte es sólo un museo. Olímpico, pero sólo un museo.